María García Herrero

 

Practico y soy profesora de YOGA desde hace diez años (cv), en los que se ha convertido en un modo de vivir. La práctica constante me ha ido llevando de vuelta a mi misma, me ha enseñado cuánto de mi no sabía y cuánto necesitaba saber y entender para poder hacerme “dueña” de mi vida. Hasta ese momento, muchas veces sentía que mi propia vida tiraba de mi, iba sucediéndome y yo no tenía mucha capacidad de decisión. El yoga me ha enseñado a escucharme, a volver a habitar mi cuerpo y a entender que es la atención que se pone en la práctica lo que transforma. Porque en tu cuerpo está toda tu historia. Y es al moverlo cuando empiezas a entenderla. Acompañarte en ese camino de regreso a ti mismo, es mi forma de entender las clases.
El yoga es una enseñanza completísima en la que se conecta el cuerpo con la mente y con las emociones, reestableciendo una integridad con la que nacemos pero que vamos perdiendo porque aprendemos a referirnos a nosotros mismos como si fuéramos partes separadas que no se relacionan: un cuerpo, una mente y unas emociones. En ese separarnos en partes, le damos prioridad a los pensamientos y acabamos sintiendo que no somos nuestro cuerpo sino que nuestro cuerpo es “algo” que nos pertenece, algo que nos duele, que nos molesta, que nos lleva y nos trae … pero que no somos nosotros. Lo que hace el yoga es devolvernos esa conciencia de que somos un todo íntegro, que lo que sentimos y pensamos se expresa en nuestro cuerpo de mil maneras, y al revés, lo que hacemos físicamente afecta nuestra forma de pensar y sentir. La práctica nos da una estructura coherente entre lo que somos físicamente, lo que sentimos y lo que pensamos, es cómo si nos ordenáramos y eso nos da paz y también nuevas ideas desde las que entender lo que nos pasa.
En un proceso tan intenso para la vida de alguien como es tener cáncer, el yoga puede convertirse en una herramienta maravillosa que te ayudará a integrar lo que te está pasando emocionalmente, a calmar tu mente y a mejorar tu parte física, de forma que podrás atravesar este momento tan importante con mucha mas claridad y fuerza. Te ayudará también, y esto me parece muy importante, a ser amable con todas las emociones que te surgirán y tener paciencia contigo mismo/a y con la forma en que irás atravesando cada etapa de este proceso. De alguna manera, el yoga te pone de tu parte en un momento en que podrías sentirte enfadado contigo mismo y con tu cuerpo.
Si practicas YOGA vas a sentir beneficios concretos, desde la primera sesión, como una mejor operatividad de todo tu sistema, reflejado en una respuesta mas eficaz a los tratamientos y sus efectos secundarios y eliminarás toxinas mas rápido. A nivel esquelético muscular, obtendrás agilidad y flexibilidad, eliminando tensiones, contracturas y problemas posturales. En el sistema nervioso, notarás una clara mejoría en el sueño y en la calidad de tu descanso, y una reducción global del estrés interno favoreciendo tu sistema inmunológico. Además hay series específicas con las que podrás tratar tu tipo de cáncer, según el que sea y según la fase en que te encuentres.

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