Merche del Castillo

Nuestra psicóloga Merche del Castillo (cv) nos habla sobre los beneficios de la práctica del Mindfulness como parte del tratamiento integral del paciente con cáncer.

Es una realidad evidente y probada que la práctica del mindfulness tiene múltiples beneficios a nivel tanto físico como mental en las personas.

El mindfulness o la atención plena nos ayuda a estar más centrados en el momento presente, reduciendo la mente dispersa y los pensamientos negativos con carga emocional.
Se sabe desde hace más de 3 décadas que el cerebro es plástico, es decir, que tiene la capacidad de modificarse durante toda nuestra vida, a esto se le ha denominado neuro plasticidad. La neurociencia, ahora mas que nunca, se ha volcado en la investigación de los efectos del mindfulness o meditación en el cerebro y los resultados son asombrosos.

Los beneficios de esta práctica son, entre otros:
– CONTRIBUYE A REDUCIR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD
– MEJORA EL SISTEMA GLANDULAR Y EL SISTEMA INMUNE
– FAVORECE LA SALUD CARDIO VASCULAR
– EFICAZ COMO TRATAMIENTO DEL DOLOR
– MEJORA LA REGULACIÓN DE LAS EMOCIONES
– AUMENTA LA CAPACIDAD DE CONCENTRACIÓN Y LA MEMORIA
– ESTIMULA LA CREATIVIDAD
– AYUDA A PROTEGER AL CEREBRO CONTRA ENFERMEDADES MENTALES
– MEJORA LAS RELACIONES INTERPERSONALES. EMPATÍA

Un estudio controlado con 90 pacientes con cáncer que hicieron meditación de atención plena durante 7 semanas dio los siguientes resultados:
El 31% tenían menos síntomas de estrés y el 65% tuvieron menos episodios de alteración del estado de ánimo. Esto significa que la práctica continuada del mindfulness ayuda a los pacientes de cáncer a tener una mejor calidad de vida.
La meditación regular puede también reducir el dolor crónico, la ansiedad, la presión arterial alta, el colesterol , el abuso de sustancias y los niveles de cortisol (la hormona del estrés) en sangre, así como reducir el uso de los servicios de salud.

Los médicos también inciden en que la meditación mejora el humor, la función inmune y la fertilidad. Los partidarios alegan, además, que la meditación aumenta la eficiencia mental la conciencia de sí mismo, todo lo cual contribuye a la relajación.
Mediante la práctica de Mindfulness, el paciente con cáncer utiliza la atención para calmar la mente y relajar el cuerpo. Es una terapia útil y complementaria para el tratamiento del dolor crónico y los trastornos del sueño como el insomnio. Poco a poco la práctica del mindfulness se va ofreciendo en centros de tratamiento contra el cáncer como complemento a la atención médica.
Sabemos también que la práctica del mindfulness o meditación es fuente de longevidad y calidad de vida.
Nuestro ADN está formado por cromosomas y estos poseen un componente esencial, los telómeros, situados en los extremos de cada cromosoma, estos se van acortando por división celular a medida que envejecemos. La telomerasa es la enzima que estimula el crecimiento de los telómeros.
El primer estudio que vinculó la meditación con la actividad de la telomerasa se publicó en 2010. Fue un trabajo de colaboración entre científicos y meditadores dirigido por B. Alan Wallace. Elizabeth Blackburn, premiada con el Nobel de medicina en 2009 por su trabajo acerca de la fisiología de los telómeros y la telomerasa, fue también colaboradora en este estudio que constató que, entre 30 participantes de un retiro de meditación de 3 meses, la actividad de la telomerasa fue significativamente mayor en los meditadores. Y al comparar la longitud de los telómeros con los no-meditadores, comprobaron que los meditadores tenían telómeros más largos que los no-meditadores.
El resultado de este y otros estudios demuestra que la práctica continuada de la meditación mejora y alarga la vida, tanto en personas sanas como en pacientes de cáncer que estén en pleno tratamiento o que hayan afrontado esta enfermedad en algún momento de su vida.

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